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martes, 30 de noviembre de 2010

Telo

A las 7.30, él estaba en su oficina cuando llegó el conserje para decirle que en la puerta había dos patrulleros y otros dos automóviles color negro. Los cuatro pretendían ingresar al lugar.
Rolando bajó de su oficina y atendió a los policías que le manifestaron que acompañaban a los autos de una empresa de recuperación de vehículos robados porque habían detectado que en las cocheras del lugar había uno que había sido denunciado por robo por su propietaria.
Hizo abrir los portones e ingresaron los patrulleros y también los otros vehículos con vidrios polarizados que impedían ver a sus ocupantes. Luego de ingresar uno de ellos determinó que el automóvil que se encontraba en la cochera 69 era el que había sido denunciado como robado.
Uno de los policías le dijo a Rolando que se comunicaran con la habitación y que los ocupantes se presentaran inmediatamente. Así se hizo y entonces apareció un señor de unos cincuenta y tantos años acompañado por una señorita muy joven. El hombre, bastante enojado, dijo que no comprendía nada porque él era el dueño del auto. Incluso, mostró documentos.
En ese momento se abrió la puerta trasera de uno de los vehículos negros y descendió una mujer gritándole: "Sos una basura, yo me imaginaba esto. Preparate porque aquí se acabó todo".
La señora que gritaba era la esposa del titular del auto y cuando ella escuchó que su esposo salía, procedió a llamar a la compañía de recuperación de vehículos para denunciar que le habían robado el auto.
Como ella tenía un conocido en la empresa, le permitieron participar del operativo sin sospechar que todo había sido una artimaña para encontrar al marido en "falta".
Por supuesto, Rolando me contó que la mujer después le inició juicio de divorcio, porque tuvo que testificar en el proceso y con la cantidad de testigos que hubo, lo ganó
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